Ante todo, espero que tu estancia en este, mi hogar virtual, sea agradable.
Si necesitas algo de mí como escritor, al final de este texto te dejo mi correo electrónico. Intentaré contestar a todos los emails, aunque, si es posible, preferiría que no consistieran en insultos. No obstante, también responderé a ese tipo de correos.
Lo que, desde ya, prometo es que no atenderé peticiones monetarias. El trabajo de escritor no da para mucho. Más bien, salvo que seas un bestseller, no da para nada más que para engordar un poquitín mi maltrecho ego. Aún así, me comprometo a responder: las palabras pueden ser oro a veces…
Y si lo que vas a pedir es que participe en una charla, conferencia, coloquio, o que presente en público alguna de mis novelas (pasadas, presentes o futuras), te advierto que hablar delante de más de dos personas a la vez eleva mucho mis niveles de estrés, por lo que lo más fácil es que, en este caso sí, no conteste al correo.
Y, como lo prometido es deuda, ahí va mi correo electrónico: santilarran@santilarran.com